jueves, 25 de junio de 2015

Los principios éticos de psicólogo clínico y su incidencia en el campo profesional en la sociedad

INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo consideramos necesario dar a conocer y replantearnos la forma apropiada de actuar ante los dilemas de la profesión, en donde la ética juega un papel indispensable para lograr una mejora, o por el contrario, un daño a quienes más lo necesitan.
Resulta claro que el psicólogo  ha de conocer los campos en los que aplicará su bagaje de conocimientos teóricos, debe estar consciente de sus recursos y limitaciones; de los principios de ética que gobiernan el ejercicio de su profesión así como de la necesidad de una continua capacitación que su joven ciencia le demanda.
De aquí se desprende la necesidad de plantearse una serie de cuestionamientos éticos y filosóficos, pues de la actitud que asuma el psicólogo frente a su responsabilidad social dependerá su eficiencia profesional y realización personal.
Entre estos cuestionamientos se hace mención a los siguientes:
• ¿Cuál es mi concepción del hombre?
• ¿Cuál es mi concepción del mundo?
• ¿Cuál es mi concepción de la sociedad?
• ¿Cuáles son mis principios y mi jerarquía de valores?
Estas preguntas se plantean para que el psicólogo tome conciencia de una serie de premisas, ideas, prejuicios, opiniones y actitudes que posee y el responderlas le permita actuar de manera más honesta, auténtica y congruente. Se considera también que independientemente del campo de aplicación al que se dedique, debe contar con la capacidad para establecer relaciones afectivas profundas que promuevan el desarrollo individual y social.




PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En el sector  laboral del  psicólogo  clínico  no se  tiene  mayor  conocimiento de  las  consecuencias  de  aplicar  normas éticas  dentro del  servicio   dado  hacia los  usuarios que  acuden a  un consultorio  psicológico, lo cual  hace  necesario que  se  realicen  estudios  y defunciones del  tema  ya que  propuesto que  sirvan  como  base  para  posteriores  aplicaciones  que  puedan  reducir la incidencia  en una  mala  práctica laboral   y que  faciliten de  esta  manera  el trato  hacia los  usuarios .
De  no  existir la  suficiente  información  conocida  dentro del medio , se  podría caer  en una  mala práctica laboral  y esto  conlleva a muchos problemas no solo psicológicos  si no también  físicos  ya  que  el trabajo del  psicólogo es  muy delicado por ser la principal herramienta  de trabajo la palabra  siendo  así que se  pueden  llegar  a  afectaciones  psicosomáticas en un individuo mal tratado por un  profesional en el campo hasta  consecuencias  muy  graves como  la  muerte.













OBJETIVO GENERAL

ü  Informar sobre los problemas éticos que tiene el psicólogo clínico en el campo profesional.


OBJETIVOS ESPECÍFICOS


ü  Difundir por medio de blob las normas y principios éticos del psicólogo clínico.
ü  Identificar las principales razones por las cuales el psicólogo clínico  debe cumplir, adoptar y respetar aspectos y normas de comportamiento como parte de su ética profesional.
ü  Sugerir formas de comportamiento para mantener la ética profesional.














JUSTIFICACIÓN
Se realizó un trabajo en el plano de la reflexión teórica en el que se analiza el comportamiento ético que debe asumir el psicólogo en el ejercicio de su profesión y en su vida cotidiana, considerando que se convierte de hecho en una figura pública. Se especifican normas de comportamiento a observar por este profesional en la consulta, la evaluación diagnóstica, la investigación y en su participación en la solución de dilemas éticos, lo cual no constituye un código de ética pero sí un conjunto de acciones a considerar para ello.
La Psicología como otras profesiones enmarcadas dentro de las ciencias sociales y humanísticas, tiene como centro de atención al ser humano, por lo que todo su quehacer debe sustentarse en profundos y sólidos cimientos éticos.
Es por eso que este documento está dirigido a todos los profesionales de psicología clínica en formación y en ejercicio con el fin de difundir los principios éticos de un psicólogo en los campos de acción para así acrecentar la taza de profesionales en ejercicio de la ética dentro de su medio de trabajo garantizando así un mejor servicio a los usuarios que requieren de su ayuda. Es decir implantar la ejecución de los principios éticos en el campo laboral de los psicólogos.










MARCO TEÓRICO
“El psicólogo desde cualesquiera esferas de acción, penetra como ningún otro profesional en la intimidad de las personas, en el conocimiento de sus personalidades, conflictos, sentimientos e insatisfacciones con su consecuente influencia sobre los demás.”
¿QUÉ ES EL PSICÓLOGO CLÍNICO?
Profesional de la Psicología que estudia el psiquismo, las conductas y las formas de relacionarse de los individuos, procediendo a la prevención, diagnóstico, rehabilitación y tratamiento de las alteraciones de la personalidad existentes en la infancia, en el adulto o en la vejez, en sus aspectos individuales, en su adaptación al medio socio-familiar y laboral.
Los Psicólogos Clínicos son científicos que se rigen por los cánones rigurosos de la investigación, así como de la interpretación de los fenómenos. Es, en esencia, una persona dedicada a ayudar a los demás y a tratar todo tipo de problema de la conducta humana o del buen vivir.
Biro (1979) señala que cuando el psicólogo no tolera sus afectos los maneja mediante identificaciones proyectivas en sus clientes, dando lugar a un manejo sádico de la profesión, por lo que se debe preguntar qué tan satisfechos están sus necesidades básicas, ya que en el ejercicio de su profesión corre el peligro de usar al otro para cubrir, tapar, y negar sus carencias internas. Debe preguntarse también con qué sentido de honestidad, conciencia y responsabilidad maneja el poder que le da la información que posee de sus clientes, en tanto que es una herramienta con la que se puede destruir o construir, Buscar las respuestas es una responsabilidad del profesional de la Psicología.
Varios autores han cuestionado el tema de los valores éticos del ejercicio profesional del psicólogo. En este material sólo se mencionarán algunos de ellos dada la amplitud del tema.
Rodríguez (1979) señala que todo quehacer está influido por la filosofía particular con respecto a la naturaleza del hombre y la postura que se adopta frente al mismo depende, en gran medida, del modo de ver y valorar las cosas, de la posición ideológica y el modelo conceptual con el que se identifique. Si se considera que en las ciencias del hombre el objeto de estudio es el hombre mismo, la preocupación se hace aún más relevante, ya que trabajar con personas, independientemente del método que se utilice, sin contar con una clara jerarquía de valores sólo conduce al caos y a la contradicción interna, en virtud que un método concreto puede ser aplicado en diversos contextos para distintos fines con muy diferentes actitudes. (Biro, 1979).
Lafarga (1979) señala que los psicólogos, en cualquier sociedad, por la naturaleza misma de la profesión, son modelos de rol; son modeladores de conductas, no tanto por lo que dicen y pretenden hacer, sino por lo que realmente hacen y son, como hombres y como profesionales. Su comportamiento ejerce una profunda influencia en todas sus actividades, que puede ser benéfica o nociva dependiendo del grado de congruencia que exista entre los valores explícitos en su práctica y las motivaciones que orientan su comportamiento como profesional y como persona. Su eficacia en el ejercicio profesional depende tanto de la calidad científica y técnica como de la correspondencia entre los valores y motivaciones que rigen su actividad.
Se entiende aquí como valor la definición que da Lafarga: Cualquier tipo de motivación o reforzador consciente que en alguna forma mueve a actuar a la persona para satisfacer necesidades de tipo individual o social. Los motivadores internos o los reforzadores externos que no son conscientes, aunque de hecho mueven la conducta, no son valores en cuanto que no son conscientemente percibidos como motores del comportamiento.
Bonner (1970, citado por Rodríguez, 1979) da la siguiente definición: Los valores son al mismo tiempo preferencias o actitudes personales y normas o imperativos culturales. Como preferencias personales o actitudes, se encuentran profundamente enraizadas en las necesidades del individuo. Como imperativos culturales se refieren a las presiones y normas, que hacen que la vida diaria del hombre sea eficiente y satisfactoria, si han sido adecuadamente asimiladas e internalizadas.
Lafarga plantea que el problema está en que los valores de un individuo o de una sociedad, que son el sustrato o fundamento de las normas, las leyes y los significados, no siempre, ni necesariamente, coinciden con la motivación que determina la conducta de ese individuo o de esa sociedad. De aquí se desprende el cuestionamiento sobre la jerarquía de valores, sociales y profesionales, que debe tener el psicólogo. Nieto (1979) se pregunta si tales valores se deben adoptar de los grupos sociales mayoritarios del país, así como los universales propios del género humano.
El psicólogo se había visto obligado a ejercer su criterio de acuerdo con un código ético personal, lo que por desgracia ha dado lugar a charlatanería y abuso del status profesional. En consecuencia, es necesario que el psicólogo mexicano cuente con un sistema de valores claro y explícito no sólo personal sino también como profesional. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los esquemas de valores representan lo más íntimo y particular de cada individuo como son sus creencias y la manera de sentir y percibir sus experiencias y las de otros seres humanos.
Cuáles serían, entonces, los lineamientos a seguir para concientizar al psicólogo en formación, sobre la importancia que tiene una orientación ética en el ejercicio de la profesión, ya sea en el campo clínico, educativo, industrial o en la investigación científica. Estos lineamientos se pueden establecer de dos maneras; por un lado, a través del auto-conocimiento que no puede limitarse al descubrimiento profesional del fenómeno de la identificación del observador con lo observado, sino que significa darse cuenta que los valores de una persona provienen de las etapas tempranas del desarrollo, al igual que los del profesional que se adquieren en las experiencias de aprendizaje durante los años formativos, en sus primeras vinculaciones con el campo de la Psicología, y en ellas se basa la información posterior de la identidad profesional.
Por otro lado, en el contexto social, se debe generar conciencia sobre el uso del conocimiento para ejercer poderío; del uso de los avances de la Psicología para someter a los individuos a un régimen político determinando. Es indudable que el psicólogo tiene un deber, un compromiso y una responsabilidad con la sociedad, más no debe utilizar su tecnología para fines de dominio, sometimiento o narcisismo profesional.
El psicólogo puede dejarse dominar por juicios morales y sociales que lo conviertan de un profesional que estudia las motivaciones de la conducta, en uno que pretenda producir conductas a su imagen y semejanza.
En la medida en que el psicólogo logre un mayor auto-conocimiento, podrá observar mejor la realidad externa.
A continuación exponemos en diferentes aspectos de interés, algunas normas de comportamiento que debe interiorizar y asumir el psicólogo que ame y respete su profesión.
El psicólogo como profesional competente:
- Cuidar la comunicación escrita que se emite a otros profesionales.
- Abstenerse de cometer intrusismo profesional.
- Reconocer la incompetencia ante ciertos casos y acudir a fuentes autorizadas.
- No emitir diagnósticos de forma apresurada.
- Perfeccionar sus conocimientos en el perfil ocupacional en que se desarrolle.
- Actualizarse constantemente en teorías y técnicas psicológicas.
El psicólogo como investigador:
- Cuidar la absoluta privacidad en las intervenciones.
- Utilizar los resultados únicamente con fines investigativos.
- Ceñirse a los resultados obtenidos y no falsearlos.
- No apropiarse de los resultados de otros investigadores.
- Aplicar siempre el consentimiento informado.
- Contar con la autorización de los Comités de Ética.
El psicólogo como figura pública:
- Mantener una conducta moral y social ajustada.
- Actuar en consecuencia con el modelo de conducta que representa.
- Mostrar carácter afable y habilidades comunicativas.
- No criticar a los colegas en público.
- Mantener buenas relaciones interpersonales.
- Tener presencia física agradable.
El psicólogo como guardián del secreto profesional:
- Violar el secreto solo ante inminentes daños para el paciente u otras personas.
- Solicitar autorización del paciente para divulgar sus datos a otros profesionales con fines     justificados desde el punto de vista científico.
- Limitar el acceso a la historia clínica y otros documentos legales del paciente.
- Utilizar los resultados de la evaluación psicológica solamente con el paciente y para su terapéutica.
- No comentar las confidencias del paciente con la pareja, con familiares o amigos.
- Ganarse la confianza del paciente dándole seguridad en su discreción.


El psicólogo frente al paciente como ser autónomo:
- Acatar las decisiones del paciente con el conocimiento de las causas y consecuencias de su conducta.
- Tener en cuenta la edad y la integridad física del paciente para solicitar su consentimiento informado.
- Respetar el derecho del paciente a recibir explicación sobre procederes diagnósticos o terapéuticos a emplear.
- Permitir que el paciente escoja a su terapeuta y se mantenga con el hasta que lo decida.
- Respetar el derecho del paciente a decidir su participación en las investigaciones.
- Solicitar la aprobación del paciente para introducir en la consulta a otros profesionales o estudiantes.
El psicólogo frente a dilemas éticos en situaciones límites:
- Pensar siempre en hacer el bien al paciente y a su familia.
- Servir de apoyo moral y psicológico al paciente y a su familia.
- Prepararse para aconsejar la mejor solución y con el lenguaje más discreto y preciso.
- Precisar el momento justo y la persona indicada para ofrecer una información difícil de aceptar.
- Analizar con cuidado las figuras implicadas, adecuando según el rol que asumirá cada una, la información que necesita.
- Respetar el derecho al conocimiento de la verdad pero ajustándolo a la edad, personalidad y estado emocional del paciente o familiar.
La Psicología debe estar al servicio y no al uso de la comunidad humana; esta demanda del psicólogo una actitud de honestidad y respeto consigo mismo y con los demás.
Herrera y Lichrszajn (1979) toman el modelo existente sobre normas éticas de los psicólogos, publicadas por la American Psychological Association en 1967, con el fin de discutir algunos casos concretos de supuestas violaciones a dicho modelo, que comprende 19 áreas, de las que se presenta un breve resumen:
Responsabilidad. Incurre en ella el psicólogo que trata de modificar el comportamiento de un cliente, de una manera distinta de lo que piensa o desea.
Competencia. No seguir estudiando, no actualizarse, particularmente respecto a tendencias psicológicas a las cuales no se les tiene simpatía.
Normas legales y morales. El psicólogo que prescribe, o expresa opinión en contra o abiertamente en pro de alguna norma sostenida por un credo religioso, de una ley civil o penal.
Tergiversación de la información sobre sí mismo. Los psicólogos que anotan en su currículo vitae: Doctor, sin haber obtenido el grado. Profesores o instituciones universitarios que otorgan grado a alumnos que padecen obvios trastornos psicológicos.
Declaraciones Públicas. Expresar actitudes y opiniones destructivas ante corrientes que se consideran antagónicas a la propia.
Confidencialidad. Psicólogos y catedráticos que presentan casos en el salón de clases, sin cuidar la identidad ni el respeto por el cliente. En reuniones sociales, el psicólogo que habla sobre sus clientes.
Intereses de Clientes. Un psicólogo del trabajo sabe por el propio candidato algo que puede impedirle el ingreso a una organización, y lo informa porque tiene instrucciones del patrón de comunicarle toda clase de información.
Relaciones con clientes. Un psicólogo mantiene una relación muy íntima con sus clientes en tratamiento, fuera del consultorio.
Servicios Impersonales. Un psicólogo contesta cartas en periódicos, de gente que le consulta sus problemas.
• Publicidad sobre servicios. Un psicólogo se anuncia en el periódico, listando todo lo que cura.
• Relaciones Interpersonales. Un psicólogo acepta tratar a una persona que actualmente está en tratamiento con otro colega, sin comunicarse con él. Un psicólogo habla al paciente sobre la calidad del trabajo de otros colegas, en términos derogatorios y de calumnia.
Honorarios. Un psicólogo sugiere a las personas que atiende en una institución donde presta sus servicios, que lo vean en lo privado, cobrándoles por este servicio.
Protección de los test. Una empresa que vende test en forma indiscriminada. El Psicólogo hace del conocimiento del público el contenido de los test psicológicos.
Interpretación de los test. Un psicólogo hace estudios psicológicos sin conocer ni la confiabilidad ni la validez de sus instrumentos.
Publicación de los test. El psicólogo publica una prueba sin especificar su diseño, población a la que va dirigida, limitaciones, etc.
• Precauciones en la investigación. Los sujetos no son respetados, al grado de abusar de ellos en investigaciones de laboratorio; el uso de drogas, aún con las debidas precauciones.
Créditos en las publicaciones. Un investigador publica resultados de sus trabajos, sin mencionar a sus colaboradores; pública o cita como propios datos de otros investigadores.
• Responsabilidad hacia la organización. Un catedrático que se ostenta como tal sin cumplir con la institución para la que trabaja y hace uso de su cargo para fines personales.
• Actividades promocionales. El catedrático asigna y obliga al alumno a comprar el libro del que es autor, con fines de lucro.
LA ÉTICA EN EL EJERCICIO PROFESIONAL DEL PSICÓLOGO
PRINCIPIOS GENERALES.
La función del psicólogo. El objeto primero del psicólogo es prestar servicios a la humanidad. Las ganancias monetarias se subordinan enteramente al fin primario. El que escoge esta profesión asume la obligación de regir su conducta de acuerdo con estos ideales. El psicólogo debe ser un hombre honrado, perito en su ciencia y experto en el arte de aplicarla a los demás, y debe tener delante de los ojos que maneja el aspecto más delicado de la vida del hombre: su aspecto mental. Cualquier error o equivocación que se comete en este capo tiene repercusiones incalculables en la vida de los clientes.
La responsabilidad del psicólogo. El objetivo de la profesión de psicólogo es el bien de los seres humanos. El psicólogo dedica su vida a la solución de los problemas de sus semejantes para lograr su buena adaptación y salud mental. Debe compartir lo que aprende y lo que descubre con sus colegas de todas partes del mundo. No debe contentarse solamente con limitar sus actividades a la solución de los problemas que se le presentan, sino que es necesario dedique su ingenio y su experiencia a la prevención de estos problemas.
Obligaciones de los grupos. Las normas éticas señaladas aquí se refieren tanto al individuo como a los grupos a no ser en los casos en que se indique otra cosa.
Remuneración por servicios profesionales. Los honorarios deben limitarse a las actividades prestadas al cliente, y deben hacerse en la forma y en la cantidad que se le anuncia específicamente. Es poco ético el referir a los clientes a otros psicólogos para dividir la paga entre los dos. Así se provoca la desconfianza de los clientes con respecto a la profesión.
Principios Básicos respecto al hombre. Cualquier hombre debe ser considerado como normal mientras no se pruebe lo contrario. El hombre normal no sólo posee libertad teórica sino que tienen realmente uso de la misma. Las disposiciones psicológicas anormales no son siempre insuperables, ni impiden al sujeto toda posibilidad de obrar libremente. Incluso los dinamismos del inconsciente y del sub consciente no son irresistibles al grado que el sujeto normal no pueda dominarlos.
DEBERES DEL PSICÓLOGO CON SUS CLIENTES:
Ciencia. El primer deber del psicólogo con el público es el estar en posesión de la ciencia necesaria dentro de su campo para resolver los problemas que se le presentan. Esto implica que no debe admitir problemas que trascienden su preparación. El psicólogo clínico no debe practicar psicoterapia si no tiene la preparación para ello. El psicólogo industrial no debe usar técnicas proyectivas al cliente y exponerse a crearle grandes daños. Cada psicólogo, cualquiera que sea su especialidad, debe seguirse informando del progreso en todas las áreas de ésta, tomándolo en consideración en su trabajo, y tratando de contribuir al progreso por medio de sus propios esfuerzos. Por tanto, debe aceptar las reglas y requisitos del método científico.
Respeto. Poseyendo la persona humana una dignidad incomparable, el psicólogo debe respetarla. La dignidad del ser humano 1- prohíbe usar técnicas que atropellen, aunque pudieran contribuir al progreso de la ciencia; 2- Obliga respecto de las entrevistas y aplicación de pruebas, sobre todo, proyectivas: A- Obtener sin engaño o violencia el consentimiento del cliente o el de aquellos que pueden darlo en su lugar; b- No buscar mayor conocimiento que el que sea necesario..
Secreto Profesional. El psicólogo tiene en su trabajo profesional, la oportunidad de conocer secretos que se refieren al individuo o grupos, y está sujeto a las reglas del secreto profesional.
1- La materia del secreto profesional. Es toda información que reúna las siguientes condiciones:
a)      Debe ser verdaderamente oculta.
b)      Debe ser válida, es decir, que no haya obligación de divulgarla.
c)      Debe ser recibida no sólo por un miembro de la profesión psicológica sino que debe haber sido comunicada a esta persona en su capacidad profesional.
d)     Toda información oculta acerca de un paciente obtenida por el psicólogo en el ejercicio de su profesión cae bajo el secreto profesional.
e)      El psicólogo está obligado a tomar las precauciones necesarias para facilitar la guarda de los secretos. Por tanto, debe procurar el aislamiento de sus entrevistas con los clientes, asegurarse de la reserva en la conservación de expedientes y documentos. Y asegurarse de la honorabilidad de los compañeros de trabajo que deben necesariamente participar en la información secreta.
f)       Nótese que el secreto profesional se viola no solamente por palabras sino también por gestos, sonrisas, encogimiento de hombros.

En ciertos casos el psicólogo examina clientes enviados por una escuela o corporación, y actúa como agente de ellas. Por tanto, hay un convenio implícito o explícito con el cliente que el reporte se le debe enviar a la corporación o escuela. Sin embargo, si el psicólogo llega a conclusiones que debe rechazarse al solicitante, indique las causas en la forma más general posible en vez de enviar un reporte que pueda desacreditar seriamente a los clientes.
El poseedor del secreto. El cliente es el único poseedor de sus secretos. En caso de niños o enfermos mentales incapacitados, sus padres, o en ausencia de estos, los tutores son los poseedores de la información confidencial.
El deber de guardar el secreto es de justicia conmutativa, y se extiende a todo el personal que trabaja en una clínica, incluso las secretarias que tienen acceso a los expedientes. El jefe de la clínica debe en este caso recordar esta obligación personal a todos los miembros de la misma.
Uso de las pruebas Psicológicas,
a)      No deben administrarse a familiares y amigos.
b)      Deben administrarse en la condiciones de lugar y de tiempo que indiquen los manuales respectivos.
c)      El buen éxito en el uso de las pruebas mentales depende del conocimiento de las normas en que descansen y de su validez y confiabilidad.
d)     Los resultados de las pruebas mentales son estrictamente confidenciales, es decir, deben comunicarse a los sujetos o a sus padres o tutores. Se exceptúa el caso de trabajo en equipo.
e)      Los resultados de las pruebas mentales nunca se comunican escuetamente, sino interpretados constructivamente al alcance del cliente o de sus familiares.
f)       Las pruebas mentales no deben comunicarse sino a personas que demuestren tener el conocimiento y la habilidad necesarios para su uso eficaz e interpretación correcta. Por tanto, deben comunicarse de ordinario únicamente a los psicólogos.

DEBERES DE LOS PSICÓLOGOS CON LA PROFESIÓN.
·         El psicólogo debe defender la dignidad y el honor de su profesión.
·         El psicólogo debe salvaguardar la profesión en contra de los que presentan características morales deficientes o educación inadecuada.
·         El psicólogo debe también exponer públicamente, sin miedo, la conducta corrompida o incompetente de otros miembros de la profesión.
DEBERES DE LOS PSICÓLOGOS CON LOS COLEGAS
·         Como regla general, el psicólogo no debe atender profesionalmente a los miembros de su familia. Es necesario que dependa de sus colegas para estos servicios.
·         El psicólogo no debe aceptar condiciones de trabajo que afecten su independencia profesional. Es decir, las que le impiden aplicar los principios éticos descritos en estas normas.
·         El psicólogo debe estar dispuesto a ayudar a sus colegas en la profesión.
A continuación se incluyen algunos principios éticos que fueron obtenidos del documento que publicó la American Psycology en 1981.
RESPONSABILIDAD.
Al brindar sus servicios el psicólogo aplica los conocimientos más precisos de su profesión y se responsabiliza de las consecuencias de sus actos, asegurándose que se haga uso apropiado de sus servicios.
• Como científico acepta la responsabilidad de elegir la temática de investigación, de emplear la metodología adecuada y analizar sus datos con honestidad, considerando hipótesis antagónicas y explicando sus resultados dentro del contexto de las limitaciones del trabajo de investigación. Únicamente asume el crédito por el trabajo que efectivamente realizó.
• El psicólogo evita los conflictos entre intereses distintos y minimiza las posibles interferencias en el medio en que obtiene sus datos.
• Previene y no permite que se haga un uso inadecuado de su trabajo.
• Como profesor, reconoce su obligación de enseñar o otros transmitiendo información objetiva, precisa y completa.
• En el ejercicio profesional está consciente de su responsabilidad social, reconoce la influencia de su posición y evita dejarse manejar por presiones.
COMPETENCIA PROFESIONAL.
El psicólogo delimita su campo de intervención y reconoce el alcance de sus técnicas por que limita sus servicios empleando únicamente aquellas en las que está capacitado. En las áreas donde no se cuenta con normas establecidas toma las precauciones necesarias para proteger a sus clientes. Se mantiene actualizado en los conocimientos científicos y profesionales.
• El psicólogo ostenta únicamente los grados académicos acreditados en una institución reconocida.
• Reconoce la necesidad de la educación continua y es flexible para aceptar nuevos conocimiento.
• Está consciente de las diferencias entre los diversos grupos humanos y se prepara para brindar un servicio pertinente.
• Tiene conocimientos sobre problemas de construcción, medición y validación de los instrumentos que emplea.
• Sabe que sus problemas personales pueden incidir en su trabajo y evita comprometerse con actividades que sus conflictos podrían lastimar a sus clientes o se allega de la adecuada supervisión para decidir el curso de sus intervenciones.
NORMAS MORALES Y LEGALES.
Las normas morales y éticas que rigen la conducta del psicólogo son de índole personal, excepto cuando su comportamiento comprometa el cumplimiento de sus responsabilidades profesionales o vaya en detrimento del prestigio y confianza del público hacia la profesión.
• Como maestro es sensible a los valores de sus estudiantes, respeta sus actitudes y está consciente que sus propios valores influyen en el material y la selección de los tópicos que enseña.
• No efectúa ni condona prácticas inhumanas que resulten en acciones ilegales o injustificadas al emplear o seleccionar personal. Esto incluye el no actuar con base en prejuicios raciales, de edad, sexo o de otra índole.
• En su actividad profesional, evita acciones que violen los derechos legales y civiles de sus clientes y pugna por modificar las normas o leyes que lesionen los intereses de la persona.
DECLARACIONES PÚBLICAS.
La promoción y difusión son necesarias para que el público pueda formularse juicios informados y elegir el servicio psicológico pertinente; por lo mismo, al realizar tales actividades, el psicólogo deberá precisar con objetividad su preparación, las funciones que efectúa y su afiliación profesional, al igual que las de aquellas instituciones u organizaciones que incluya en la promoción.
• Al anunciar sus servicios el psicólogo puede incluir sus datos personales, grados académicos, aspectos de costo y la información que considere relevante que no se contraponga con algún principio ético.
• Las declaraciones públicas pueden hacerse a través de medios masivos de comunicación, libros, revistas o cualquier otro medio. Al hacer este tipo de difusión el psicólogo está obligado a proporcionar datos unívocos que eviten crear falsas expectativas. La información no debe ser ominosa ni se deben citar clientes individuales.
• Los anuncios pagados deben aparecer como tales; se prohíbe dar remuneración anticipada a miembros de cualquier medio de comunicación para hacerse publicidad. Si se emplean medios de comunicación masiva, la promoción debe regrabarse para que el psicólogo la apruebe antes de su difusión.
• El psicólogo que se dedica al desarrollo de material, libros, u otros instrumentos de divulgación, cuidará que esto se anuncie en forma científica y profesional.
• El psicólogo no participa en anuncios comerciales.
• El psicólogo difunde las aportaciones de su ciencia y ofrece sus servicios sin sensacionalismos.
• Como maestro o facilitador de grupos se asegura que los catálogos de talleres y seminarios describan clara y precisa la naturaleza, objetivos, costos, requisitos de ingreso y acreditación, así como la experiencia y preparación de quien los imparte.
• Las solicitudes para los participantes en alguna investigación deben hacer explícitas las obligaciones, los riesgos y las responsabilidades en que incurra quien acepte colaborar.
• El psicólogo acepta la obligación de sancionar a quienes contravengan estos principios.
• El diagnóstico individual y la psicoterapia se reservan exclusivamente a una relación psicológica profesional. Al dar consejo a través de los medios masivos de comunicación o similares el psicólogo ejerce el más alto juicio profesional.


CONFIDENCIALIDAD
Es una obligación prioritaria salvaguardar el secreto profesional; por ello se precisa del consentimiento del cliente por revelar otra información obtenida en el trabajo. Esta obligación no rige cuando está claro que no comunicarla resultaría peligroso para el cliente u otros. Asimismo, se informará a los clientes sobre los límites legales de la confidencialidad.
• La información obtenida en una relación clínica o de consulta sólo se discute con propósitos profesionales y se comunica a quienes están claramente relacionados con el caso. Los informes escritos y orales incluyen datos relacionados con la evaluación evitando invadir la privacidad.
• El psicólogo que presenta algún caso de un foro público lo hará con el consentimiento del interesado, cuidando que no se pueda identificar a la persona.
• El psicólogo está obligado a guardar en lugar seguro sus expedientes.
• Al trabajar con menores de edad o personas incapacitadas para otorgar un consentimiento voluntario, el psicólogo es especialmente cuidadoso en la protección de sus derechos e intereses.
BIENESTAR DEL CONSUMIDOR.
El psicólogo respeta la integridad y protege el bienestar de las personas o grupos con quienes trabaja. Al surgir conflictos de interés entre un cliente y una institución,
El psicólogo aclara su responsabilidad para con el cliente. Informa al consumidor con absoluta claridad sobre la índole y el propósito de un procedimiento de evaluación e intervención y acepta que se debe elegir libremente la participación como sujeto de una investigación.
• Reconoce sus necesidades y la influencia que tiene frente a sus clientes, alumnos y subordinados, por lo que evita explotar la confianza y dependencia de estos. Se esfuerza por evitar relaciones duales que puedan limitar su juicio crítico.
• El psicólogo que acepta tratar a un cliente a solicitud de un tercero y asume la responsabilidad de aclarar a todo los interesados la naturaleza de su relación.
• El psicólogo establece con antelación sus cuotas y comunica éstas con claridad. No proporciona ni recibe remuneración por referir clientes y contribuye con trabajos poco o no remunerados.
• El psicólogo termina sus servicios cuando el cliente no está derivando beneficios de los mismos y ofrece alternativas de asistencia.

















ANTECEDENTES
En lo que concierne a las normas Éticas en la práctica profesional, estas resultan imprescindibles para que se puedan poner en práctica los principios anteriormente mencionados.
a- Norma de confidencialidad- Históricamente esta norma comienza con el juramento hipocrático (Siglo V a. c.); a su vez la tradición católica le dio un puesto central a esta norma al defender el deber del sacerdote de guardar un secreto, aún ante riesgo de muerte; aunque vale destacar que en estos tiempos los códigos ya no afirman la confidencialidad como obligación ante cualquier circunstancia. En un sentido estricto la confidencialidad sería la protección de la comunicación entablada entre el profesional y el paciente. En un sentido amplio sería el derecho a controlar la información referente a uno mismo. Podrían existir dos situaciones en la cual esta norma entra en contradicción con el fin último de la Ética (la dignidad de la persona); puede ocurrir que el profesional puede verse obligado a liberar algo confidencial en contra de la voluntad de la persona (en el Código de Ética para Psicólogos en nuestro país lo avala el Art.18) o que, la misma persona sea quien pida la liberación de cierta información que está en manos del profesional. La confidencialidad derivaría del principio de respeto a la autonomía personal; por tanto en ocasiones el profesional no solo tiene el derecho de romper con el secreto sino que tiene el deber cuando hay riesgos probados de suicidio, homicidio, maltrato a niños, etc. En suma es una regla universal pero no absoluta.
b- Norma de veracidad- El deber ético de cumplir con la norma de veracidad no consiste en decir la verdad absoluta (ya que resulta inalcanzable) sino aquella que estamos en condiciones de afirmar en un determinado tiempo y lugar. La obligación de comunicar la verdad debe cumplirse cuando esta no entre en conflicto con el deber profesional de respetar los principios básicos que, en este caso serían el de autonomía y beneficencia.
c- Norma de fidelidad- Cuando el profesional y el paciente acuerdan una relación, se establece de mutuo acuerdo expectativas y una promesa implícita de cumplir este acuerdo. La norma de fidelidad siempre se la debe considerar subordinada al principio de beneficencia (no debe conspirar contra este), además de servir como posibilitador del principio de autonomía.



CONCLUSIÓN


Dado los datos proporcionados anteriormente en el presente documento hemos llegado a la conclusión de que tantos los protocolos del psicólogo como la ética son necesario para un optimo desempeño como profesional en el campo laboral siendo necesario conocer y asumir el deber que conlleva a aplicar la ética en nuestro trabajo. Es decir que todo profesional en el caso de este documento los psicólogos necesitan de la ética para ajustar su desempeño a las necesidades de la sociedad.

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·         Dra. Elizabeth B. Ormart y Dr. Juan Brunetti. (2010). La confidencialidad en la práctica de la psicología: aspectos clínicos, deontológicos y legales. 08 de febrero del 2015, de UBA, UNLaM Sitio web:

·         http://www.eticar.org/descargas/La%20confidencialidad%20en%20la%20practica%20de%20la%20psicologia%20aspectos%20clinicos,%20deontologicos%20y%20legales.pdf

·         http://psicologoareasalud.blogspot.com/2009/02/definicion-del-psicologo-clinico.html
  

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